Arrancamos por el fútbol: dos juegos que comparten mundo. En uno dirigís el club, en el otro sos uno de los diez en la cancha. Vienen más, y no todos van a tener pelota.

Un manager de fútbol roguelike. Fundás un club de fantasía —nombre, escudo, camiseta, presidente— y lo llevás 15 rondas hasta la gloria o hasta la quiebra. Una carrera dura lo que un café y ninguna sale igual a la anterior.

Fútbol de potrero online, hasta 5v5 y en tiempo real. Armás una sala, pasás el link y se meten los demás. No hay árbitro, no hay faltas y la barrida es legal.
Pocas reglas, y las cumplimos todas.
Todo corre en el navegador. No hay nada que descargar, ni tienda, ni actualización de 2 GB. Si querés, lo agregás a la pantalla de inicio como una app.
Sin anuncios, sin micropagos, sin energía que se recarga ni cofres. Hay un cafecito para el que quiera bancar, y no destraba nada.
Se juega sin registrarse. La cuenta sirve para una sola cosa: no perder tus partidas cuando cambiás de dispositivo o guardar puntajes para competir con otros jugadores.
Partidas que se terminan de una sentada. La idea es que te diviertas y puedas rejugar la cantidad de veces que quieras.
Escrito como se habla acá, con chistes que no pasaron por ningún comité. Inspirado en Monkey Island y juegos de la antigua epoca de Lucas Arts.
Pixel art, sonidos y código hechos en la patagonia, de a poco. Cada cambio queda anotado en el changelog de cada juego.
Un 5v5 sin árbitro, en tiempo real y contra gente de verdad. Cabezazos, voleas y barridas legales. JUGALO YA!
Cero Mística es un estudio de pocas personas ubicado en la Patagonia Argentina. Hace juegos para el navegador porque es la única consola que ya tiene todo el mundo.
La idea es simple: juegos cortos, con humor, que se abren desde un link y que no te piden nada a cambio. Ni tu mail, ni tu tarjeta, ni que mires un video de 30 segundos para seguir jugando.
Lo que ves en cada juego se va armando a la vista: hay un changelog, un roadmap y un botón de cafecito para el que quiera empujar.

Si te sacamos una sonrisa, o un buen momento el cafecito siempre se agradece.